Ninguna oportunidad, por atractiva que parezca en la presentación, debería recibir capital sin pasar antes por una revisión seria. La due diligence no ralentiza una buena inversión — evita que una mala inversión parezca buena.
Esta checklist no sustituye el asesoramiento legal y fiscal específico de cada operación, pero reúne los bloques que ningún inversor serio debería saltarse.
Documentación legal y de titularidad
- Nota simple actualizada y verificación de la cadena de titularidad.
- Cargas, hipotecas o embargos pendientes sobre el activo.
- Servidumbres o limitaciones de uso.
- Contratos de arrendamiento vigentes, si los hay, y sus condiciones de salida.
Situación urbanística y licencias
- Calificación urbanística actual y usos permitidos.
- Licencias necesarias para el proyecto previsto — obtenidas, en trámite o pendientes.
- Afecciones patrimoniales, medioambientales o de protección que puedan limitar la actuación.
Análisis financiero
- Cuentas o estados operativos de los últimos ejercicios, si el activo ya genera ingresos.
- Proyección de ingresos y costes, con los supuestos explicados y contrastables.
- Estructura de la operación — equity, deuda, o una combinación — y en qué posición queda tu capital.
- Sensibilidad del retorno ante escenarios de coste o plazo más adversos.
Due diligence técnica del activo
- Estado constructivo — informe técnico independiente si el activo no es de nueva construcción.
- Presupuesto de obra o reforma, contrastado con al menos una referencia externa.
- Instalaciones, eficiencia energética y cualquier patología estructural conocida.
El entorno y el mercado
- Demanda real del segmento en esa ubicación concreta — no solo la del mercado en general.
- Oferta competidora, actual y prevista.
- Evolución del barrio o zona en los últimos años.
Quién está detrás: el promotor o vendedor
El activo es solo una parte de la ecuación. La otra es la capacidad de ejecución de quien lo gestiona.
- Trayectoria y proyectos anteriores del promotor.
- Referencias verificables de otros inversores o socios.
- Situación financiera y reputacional del vendedor o promotor.
Un documento ausente rara vez es la prueba de un problema. Pero sí es siempre una pregunta pendiente.
Ninguna checklist sustituye el criterio de quien la aplica — pero sí asegura que las preguntas importantes se hagan, en vez de darlas por sentadas.
En HAUSS MARKET, cada oportunidad llega con una data room estructurada siguiendo exactamente estos bloques, para que esta checklist no sea un ejercicio adicional, sino el punto de partida.

